La falta de seguridad en ciertos barrios no es una sensación: es una realidad que golpea con fuerza.
Vecinos viven con miedo. Miedo a salir de noche, miedo a dejar sus autos en la calle, miedo a que sus
hijos vuelvan solos de la escuela. Y no debería ser así.
Lo que está pasando tiene causas claras: ausencia de presencia policial efectiva y continua, escasa
iluminación, y un abandono sistemático que fue dejando espacio libre para que grupos violentos y
descontrolados se adueñen del espacio público. En reuniones con los vecinos, todos coincidían en un
punto: hay patotas, hay consumo de alcohol en la vía pública y hay noches donde la calle deja de ser de
la gente y pasa a ser de los que imponen miedo.
Si no se actúa con rapidez, estas situaciones pueden escalar. Donde hay desprotección, hay delito. Y
donde hay delito, hay desesperanza. Si dejamos que los barrios se deterioren, dejamos que nuestras
comunidades pierdan su esencia: la de vivir con respeto, en paz, con libertad para caminar sin temor.
Lo que debe pasar es muy concreto: más presencia policial real, constante y comprometida. Medios
materiales y humanos que acompañen a las familias. Y un Estado que entienda que no hay periferia
cuando se trata de seguridad: todo barrio merece ser cuidado.
Por eso, para contribuir a una solución, esta propuesta la presenté en el Honorable Concejo Deliberante
de Río Gallegos, solicitando al Gobierno Provincial que implemente, mediante la Jefatura de Policía y
sus dependencias, políticas de seguridad concretas y efectivas. La iniciativa fue tratada mediante el
expediente N.º …-BR-03 en el año 2003, en respuesta al pedido urgente de los vecinos del Complejo
Habitacional N.º 120 Viviendas del Barrio Belgrano. Porque vivir con miedo no es opción. Y
cuidarnos entre todos debe ser prioridad.

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