El verdadero conflicto no está en el aumento de las retenciones. El conflicto es la falta de
diálogo. La falta de puentes. La falta de reconocimiento hacia quienes trabajan la tierra,
arriesgan, producen y generan empleo en todo el país.
El problema aparece cuando se toman decisiones que afectan de manera directa a todo el
entramado agropecuario nacional sin haber conversado antes con quienes lo sostienen. La
reciente suba del 44,1% a las retenciones de exportación de productos primarios es una
medida que, más allá de su intención fiscal, interrumpe la confianza y la cooperación entre
el Estado y un sector clave.
Lo que genera esta situación no es solo una resolución administrativa: es una forma de
hacer política sin escuchar, sin consultar, sin construir consensos. Y cuando no se escucha,
cuando no se busca comprender al otro, lo que sigue es el malestar, la protesta, el
enfrentamiento.
No atender este reclamo no solo debilita a un sector económico central. Puede afectar la paz
social, dividir a los argentinos, paralizar economías regionales y multiplicar la
desconfianza. En un país que necesita unidad para salir adelante, cerrar el diálogo es un lujo
que no podemos darnos.
Lo saludable, lo que verdaderamente construye futuro, es el diálogo sin condiciones.
Escuchar, abrir la discusión, revisar decisiones que pueden ser vistas como injustas o
confiscatorias, y apostar a un modelo que integre al campo, no que lo enfrente. La
producción rural no debe ser vista como enemigo ni como fuente exclusiva de recursos: es
motor del desarrollo nacional.
Por eso decidí actuar. Propuse una iniciativa para que nuestros legisladores nacionales
promuevan en el Congreso el pedido formal al Poder Ejecutivo de abrir el diálogo con las
entidades agropecuarias sin imposiciones previas, y de dejar sin efecto la medida que elevó
las retenciones, como gesto que facilite ese encuentro. Escuchar nunca debilita. Todo lo
contrario: fortalece a quienes tienen la responsabilidad de gobernar.
Esa propuesta fue presentada el 26 de marzo de 2008 bajo el expediente N° 056-BR-08,
durante la 11ª sesión ordinaria. En ese momento ejercía el cargo de diputado provincial, y
sentí que era indispensable actuar para contribuir a la paz social, al entendimiento y a la
construcción de un país que se sostiene con todos, no contra algunos.

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