En Santa Cruz convivimos a diario con una belleza natural única, pero
también con sus desafíos. Uno de ellos es la presencia desmedida de guanacos
en las rutas. La situación ha dejado de ser esporádica: ya no se trata de verlos
ocasionalmente, sino de una invasión constante en caminos provinciales y
nacionales, con el riesgo permanente que implica para quienes transitamos
por allí.
El problema es claro: los guanacos están cruzando o permaneciendo sobre la
cinta asfáltica, especialmente en los tramos cercanos al Parque Nacional
Monte León y otras zonas rurales. Esto pone en riesgo a conductores,
pasajeros y también a los propios animales, ya que los atropellos son cada vez
más frecuentes. En rutas donde la circulación es fluida por el turismo, el
transporte de carga o el trabajo rural, un animal de gran porte que aparece
repentinamente puede significar una tragedia.
Lo que causa esta situación es un desequilibrio natural y legal. El guanaco,
que no tiene predadores naturales en esa región y cuya caza está altamente
restringida, se multiplica sin control. Los alambrados comunes no lo detienen.
Sale del parque, ingresa a campos privados, cruza rutas, se desorienta y
representa un peligro que no puede seguir siendo ignorado.
No atender este problema puede derivar en consecuencias irreversibles:
pérdidas de vidas humanas, daños materiales, perjuicios para productores
rurales, y también la pérdida innecesaria de animales salvajes atropellados en
las rutas. Si no se toman medidas coordinadas entre la Nación y la Provincia,
la situación solo puede agravarse.
Lo que debe suceder es una acción conjunta, razonada y equilibrada:
preservar al guanaco sin poner en riesgo la vida humana. Para eso hay que
elevar los alambrados perimetrales del Parque Nacional Monte León,
garantizar la captura y el traslado de los ejemplares hacia zonas seguras, y
evaluar, con intervención del Consejo Agrario Provincial, la posibilidad de una
caza selectiva, limitada geográficamente y temporalmente, en aquellas áreas
donde la superpoblación sea evidente.
Para contribuir con una solución concreta, esta propuesta la presenté el 23
de abril de 2008 mediante el expediente N.º 136, en la Honorable Cámara de
Diputados de la Provincia de Santa Cruz. Solicité convocar al Consejo
Provincial de Seguridad Vial, impulsar la captura y traslado de los animales a
la Reserva de Fauna, y elevar los alambrados del Parque Nacional Monte León
para evitar que los guanacos abandonen la zona protegida. Porque preservar
la fauna también es cuidar la vida. Y no se puede elegir entre una cosa u otra:
tenemos que hacer ambas, con responsabilidad.

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